Diario de un Erasmus

25 septiembre 2006

Sono arrivato

Ciao a tutti!! no haré este blog en italiano porque me interesa que todo el que lo lea pueda comprenderlo y porque llevo desde hace casi 3 dias hablando en el idioma de Dante Aligheri. Bueno que contar, a parte de las interminables horas de viaje, del cansancio acumulado por los aviones y las guaguas la cosa no ha ido mal del todo. Eso si, todavia permanece algo de la tristeza y de las emociones que se produjeron cuando tuve que dejar atràs esa isla que me vio nacer (por segunda vez si es que no aprendo la verdad).
Ruego que se me perdone la total falta de acentos y la ausencia de esa letrita que va despues de la n y antes de la o (y cuyo nombre no puedo escribir porque contiene la propia letra).
La verdad es que tengo un regusto amargo con la llegada, el piso no està mal pero es pequeno (perdon) y està bastante sucio. Asi que he pensado cambiarme a una residencia en la que me han concedido un puesto y donde pagare 100€ menos al mes que en esta pequena pocilga.

Es curioso como un post dejado a medias puede expresar dos estados de animo diferentes. Hace cinco dias que escribi lo anterior y mi estado de animo ha crecido por cada dia que recorria las calles de una ciudad que tiene demasiadas cuestas arriba. Es una pequena metafora de la vida erasmus, te pierdes, sacas el mapa cada dos por tres y donde menos te lo esperas te encuentras algo maravilloso e inesperado.
De entre los millones de espanoles que hay aqui (hay que fumigar) he conocido gente que vale la pena de verdad. Tambien practico el italiano que para eso he venido y me entretengo entre libros, risas y anoranzas de la tierra dejada atras.
Siena es bonita pero algo aburrida por las noches, a parte de echarte en la plaza del campo y hablar no se puede hacer demasiado... hasta que cada uno se instale en el piso y empiecen a hacerse las fiestas claro.
Hoy es mi cumpleanos y las sensaciones son contradictorias, por un lado los recuerdos de todo lo que estaria haciendo si estuviera en casa y por otro la extrana y curiosa sensacion de que hay algo grande reservado para mi. Sera que los aires de Siena son ademas mis aires de grandeza.

18 septiembre 2006

Por lo menos cierra la maleta

El día amaneció gris así que decidí darme un respiro de papeleo y afrontar una de las tareas que creo que es la más importante a la hora de irse fuera "hacer la maleta".

Lo primero en lo que uno piensa es, ¿Cómo voy a llevar sólo 20 kilos de equipaje?. Ese es el límite que las compañías aereas ponen a los recuerdos que se pueden llevar con uno mismo en forma material.

Así que te pones manos a la obra y empiezas a sacar pantalones, camisas, ropa de abrigo y otras tantas prendas. Miras. remiras y encuentras cosas que no te acordabas que tenías y claro empiezan las dudas. Si esto me queda bien, si lo otro tiene valor sentimental, que si tengo lavadora pa que llevo tanta ropa... En fín, que te desesperas porque la maleta no cierra a la primera ¡y todavía no he metido las toallas!.

Después de jurar en arameo un par de veces, de discutir con tu madre (¿has metido la camisa aquella que es tan calentita?, ¿cómo vas a llevar solo esas camisas?), te apoyas en la tapa de la maleta y con gran esfuerzo consigues cerrarla... para abrirla inmediatamente para meter el neceser.

Pero bueno, ya está todo y te acercas temblando a la báscula para pesar ese objeto que esperas que no se pierdas entre tanta escala como tienes que hacer. Lo subes, esperas cinco segundos... la báscula de error (me cago en...), lo pones correctamente y ¡siiii! 19.5 estoy dentro de lo legal y con un suspiro de alivio vuelvo a posar la maleta en el suelo.

Sin embargo, la paz no es completa porque una pregunta ronda por mi mente: ¿Habré metido los zapatos?.

11 septiembre 2006

BIenvenidos a todos

El miedo a la página en blanco es lo que atenaza a todo escritor o, en mi caso, aspirante a serlo. Nunca sabe uno como empezar a contar lo que puede ser el inicio de una larga relación con el teclado o simplemente quedarse en un "aquí te pillo aquí te mato".
Pero el futuro solamente es el presente que es demasiado vago como para manifestarse porque cree, con algo de razón, que lleva el suficiente tiempo de ventaja.
Así que no adelantaré acontecimientos sobre tiempos que están por venir en esta primera entrada que pretende ser una especie de justificación.
¿Qué impulsa a alguien a irse fuera?, a partir, a dejar el terruño (por decirlo de un modo más tradicional) y emprender una aventura.
Dejemos a un lado casos de necesidad evidente tan tristemente de moda por las tierras donde habito provisionalmente y centremonos en cuestiones que atañen más a eso que la Iglesia llama alma y yo dudo poseer (por suerte o por desgracia no pertenezco al club que te da la entrada echándote agua por encima).
Si alguien me pidiera una respuesta a esa pregunta creo que no tendría sólo una. En mi caso, fue algo natural, asumido si se me permite poner algo de pesimismo en este post. Es una experiencia que constituye para mi una especie de premio a toda una carrera, en este caso universitaria.
Y como soy de los que creen en ese refrán árabe que dice "Ay de ti el día que lleguen las alabanzas", siempre he pensado que los homenajes es mejor dárselos estando vivo más que nada para poder disfrutarlos mejor.
A lo largo de este blog, y su posible continuación, intentaré dar una visión lo más detallada posible de lo que se siente, se padece y se disfruta siendo un erasmus. El resultado no depende sólo de mi, toda esa gente que mi destino me tiene reservada para conocer serán claves en una vida de la que solo he raspado la superficie.